Que te echen flores que alegran la vida

Tengo dos amigas que se toman muy en serio las flores. Una porque es perfumista y la otra porque es psiquiatra. Ambas me ilustran sobre este tema y me recalcan lo importante que es estar rodeada de ellas e incorporarlas a nuestras vidas. Son terapéuticas: alegran la vida y educan la sensibilidad.

¿Acaso un perfume no es sino hacer tuya su esencia? Seguramente por eso incomoda que nos pregunten por la marca del mismo. Nos resistimos a desvelar algo tan nuestro. No creo que se trate de un tema de agoísmo sino de invasión a la intimidad. No exagero. Encontré hace muchos años «mi olor» de primavera-verano y de otoño-invierno. También el de mañana y noche. Descubrirlos provoca una sensación parecida a abrir un cofre secreto que esconde una joya formidable. Cuando me dicen eso de «¡qué bien hueles!», simplemente sonrío. No hace falta desarrollar más, salvo que sea de mi círculo íntimo y se lo confiese.

Los aromas dicen mucho de nosotros. Mi amiga perfumista asegura convencidísima que cambiar de marca de perfume no es infidelidad porque andamos en búsqueda constante de mayor intensidad y adaptación a nuestras preferencias. Pero lo realmente raro es modificar las notas aromáticas que nos atraen, que nos cautivan. Están en nuestro ADN. Es una seña de identidad. Si te empiezan a atraer notas que antes rechazabas, es que algo traumático ha acontecido en tu vida. Son palabras duras, de una perfumista inflexible con su teoría sobre los gustos aromáticos del ser humano.

Si la escuchaseis desarrollar qué zonas de nuestro cuerpo son susceptibles de ser perfumadas y cuáles conviene evitar… los esquemas se os vendrían abajo (me refiero a los del arte de perfumarse) porque la mayoría de nosotros estamos confundidos. También es muy interesante conocer cómo perfumar nuestros hogares;  en otro post os lo contaré.

CREAR NUESTRO PARAÍSO FLORAL

Mi otra amiga, la doctora en Psiquiatría está convencida de que deberíamos crear nuestro propio paraíso floral. Buscar un hueco en nuestro día a día para ocuparnos de las flores y plantas. Evita los malos pensamientos y aportan vitalidad y alegría. Asegura que al  tratar con algo tan bello, el retorno es sumamente placentero y nos predispone a reflexionar y meditar en positivo. «Dicen que es bueno hablarle a las plantas. Es recíproco: las plantas y flores curan el espíritu». No descartéis este consejo a la ligera…

El logo de Pepita t sigue esta filosofía. Está tejido de pétalos de rosas, engarzados en tallos verdes y frescos. Es sumamente femenino (aunque reivindico la sabiduría masculina en este terreno). No es de corte tradicional, contemporanéo, vanguardista, o vintage: es floral. De hecho – y esto debería ser un secreto – estamos barajando la posibilidad de crear un perfume. Queremos que el bienestar que provocan las flores se condense en unas notas bien mezcladas.

LOST IN TRANSLATION

Hace mucho tiempo viajé con mi padre a Tokio y mientras él trabaja me dejó «colocada» en el hotel. Organizaban jornadas de ikebana. El arte japonés de imitar a la naturaleza en interiores para representar el orden cósmico. Suena impactante, lo sé.

Estuve asistiendo dos días. Igualito que en Lost in Trasnlation pero con una trama bastante menos tensa. Media hora antes de empezar con el arreglo floral, la experta nos invitaba a meditar. Al seleccionar las flores, insistía en que reparásemos en sus respectivos tallos. «Están sedientos», decía trágicamente. Nos apremiaba a ponerlos inmediatamente  en agua y hacer cruces a los más lastimados para que «bebieran rápidamente». Así es imposible no cultivar un espíritu compasivo.

Las flores tienen que ser de temporada y la maestría artística consiste en combinar de forma armónica la estructura, ritmo, y colores del arreglo (las típicas tres líneas). La elección del recipiente también es clave. El resultado es el reflejo de tu relación con la naturaleza, para lo cual has tenido que dejar fluir tus emociones previamente.

El más bonito se exponía en el recibidor del hotel. Por aquel entonces yo era adolescente y mi relación con la naturaleza era como mis arreglos florales: caótica. Pero con el tiempo he pensado mucho en esta actividad. Alivia el estrés, aquieta la mente, y te sumerge en el ámbito de lo etéreo. O lo que es lo mismo, te evade de la realidad más mundana.

FLORES EN LA MODA, EN EL ARTE, EN LA DECORACIÓN

El mismo Jesús de Nazaret advirtió sobre ellas: «Mirad los lirios del campo […] os aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos». Hermosa recomendación.

Las flores visten nuestras vidas de belleza. Por eso desde siempre hemos querido capaturarlas en el arte, la moda, la decoración… Todos los colores de la naturaleza están contenidos en ellas; en todas sus gamas e intensidades. Incluso la manera de nombrarlas en cualquier idioma es primorosa en muchos casos. Parece que los pueblos de la tierra hayan acordado no afearlas y desgraciarlas con nombres malsonantes.

Lila, Camelia (exquisito gusto el de Gabrielle Chanel!), Peonía, Gardenia, Amapola, Begoña, Orquidea… todas ellas a nuestra disposición. Incorpóralas a tu vida, tenlas en cuenta, y pon a prueba tu sensibilidad y buen gusto. Verás como te echan flores.

4 comentarios en “Que te echen flores que alegran la vida”

  1. Maravilloso, por lo que dices, por cómo lo dices. Las flores evocan armonía y también paz, hacen del lugar más inóspito o destartalado un hogar.

  2. Este artículo me ha encantado. Yo estoy muy de acuerdo porque es lo q hago en mi casa colocar flores naturales cada semana en un jarrón. Me alegran la VIDA!!

    • Querida Raquel, es que las flores son un regalo a nuestra disposición y, a veces, no le damos la importancia que tienen. Muchas gracias por compartir tu comentario.

Deja un comentario