Que corra el champagne…

Pensando en cómo organizar la próximas fiestas navideñas, revisando algo agobiada la agenda profesional y personal, lo único que se me viene a la cabeza – y no sé por qué – es el champagne.

Recuerdo una frase de Charles Dickens que decía algo así como que «el champagne es uno de los elegantes extras de la vida». Lleva mucha razón. Nadie puede sentirse vulgar con una copa de este espumoso vino en la mano. Una siente como una especie de responsabilidad cuando se lo sirven y degusta. Es curioso pero pareciera que existe una consigna invisible que te exige estar a su altura. Te puede gustar más o menos pero tonterias las justas con él.

UN IMPRESCINDIBLE EN 2018

Es tal su fuerza semántica que, incluso cuando lo utilizamos como color, inmediatamente  relacionamos el objeto con algo lujoso, glamuroso y elegante. Hasta la manera de pronunciarlo es sofisticada.  A lo largo de la historia de la moda lo hemos visto mucho en complementos (pensemos en Egipto, Grecia, Roma…) Su combinación con el oro lo ha catapultado a ser reconocido como un indiscutible símbolo de riqueza y poder.

El año que está a punto de evaporarse ha dejado preciosos testimonios de diseños en color champagne. Por destacar algunos, os invito a recordar  las maravillosas propuestas que Donatella Versace presentó en el homenaje  a su hermano, durante un encuentro en el que reunió a las top model de los 90. Otro ejemplo delicioso es la solicitadísima estrella Jennifer Lawrence que destila esencia hollywoodiense cada vez que recurre a él.

Muchos titulares se han referido este año a este tono  como el nuevo negro. No sé si llegará a tanto pero, es tal su magia, que no hay que preocuparse por sus combinaciones. Funciona con cualquier otro color, ya sea en tus complementos o vestida de pies acabeza de champagne.

UNA TOP: LA BLUSA PIERROT EN CHAMPAGNE

La Colección La Comedia del Arte de Pepita t incluye la Blusa Pierrot en dos tonos: blanco y – ¿lo adivinas? – champagne.  Obviamente elegimos el blanco como una de las características principales del blusón del personaje pero estuvimos dudando si contar también con el del protagonista de este  post. Nos daba miedo que el color no se asociara con la línea argumental de la colección. Pero caímos rendidas a su magnetismo, su brillo, su delicada fuerza, y su distinción.

 Hace algo menos de un mes que presentamos la colección y os puedo asegurar que esta blusa de satén se está agotando. Ha sido tal su éxito que estamos pensando en agotar nosotras el stock del fabricante. Se ha convertido por méritos propios en una clásica de Pepita t. Qué corra el champagne… que tantas alegrías nos está dando.

NO ENGORDA Y LAS MÁS EXQUISITAS LO SABEN

La inteligentísima Coco Chanel bebía champagne unicamente en dos ocasiones: cuando estaba enamorada y cuando no lo estaba. Mi amadísima Audrey Herpburn también estaba enamorada de este vino dorado y espumoso. Ambas eran my delgadas. Y es que el champagne es el licor que menos engorda, concretamente el brut y el extra brut. De hecho, muchas modelos confiesan que lo beben sin sentir remordimientos.

No seré yo quien incite a nadie a darse a la bebida. Únicamente pongo el énfasis en que durante estas fiestas, en las que nos pasamos de la raya comiendo y bebiendo día sí y al siguiente también, el champán es el menos culpable de esos ¨gramos¨ de más (dejémoslo así).

Y para terminar de recomendaros este licor bajo en calorías (nótese el eufemismo), ponéos exquisitas y pedidlo a una temperatura de entre 6 y 8 grados, aunque siempre es mejor tomarlo frío: a 3 o 4 grados. Nunca a más de 10 grados porque las burbujas dan paso a un caldo empalagoso.

EN LA HISTORIA DEL ARTE

Se podría escribir una wikipedia de la relación entre el champagne y la historia del arte. La lista de genios que han hecho referencia a él es inagotable.

Recuerdo que Federico Chopin reconocía que le volvía un poco loco y le llevaba por senderos espirituales. Alejandro Dumas ponía una copa al lado de su tintero para que su inspiración fuera chispeante. Richard Wagner se reconcilió con Francia -tras el estrepitoso fracaso de Tannhauser en París- por no renunciar a este vino que le devolvía «el gusto por la vida». Contemplad «Bar del Folies Bergère» de Manet… Y así hasta miles de ejemplos.

Grandes días nos esperan en los que brindar con la familia y los amigos. Que sea con elegancia.

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