Cristobal Balenciaga, lleno eres de gracia

Acabamos de volver de Guetaria. Necesitamos ir. Contagiarnos de la solemnidad del templo dedicado a Cristobal Balenciaga. Acercarnos a su misterio, a su estado de gracia. Recorriendo sus salas, nos invade un profundo respeto por lo que hacemos. Nos aleja, aunque sea por unas horas, de la premura de las ventas para subsistir. Resuenan ecos de exelencia, de seguir nuestra propia corriente sin dejar de aprender el oficio.

La labor creativa de Pepita t recae en Elena. Conoce a la perfección la obra del maestro español. Al finalizar sus estudios de diseño de Moda, comenzó a trabajar estrechamente con un sobrino del maestro, fallecido hacía más de una década. Le desveló muchas curiosidades de aquel hombre profundamente religioso y «de una generosidad sin límites» (palabras de Hubert de Givenchy). Esta relación hizo crecer todavía más en ella su pasión por el creador. Recalco la palabra «creador» porque Cristobal Balenciaga inventaba y otros le seguían.

Los valores de este grande de la alta costura rigen hoy el modo de entender el oficio en Pepita t: conocer a la perfección los tejidos, patrones perfectos, prendas que no obstaculicen el movimiento, discretas y perfectas, con poco ornamento pero profundamente sofisticadas. Y sobre todo, esa atención al presente respetando el pasado, cuya huella se encuentra en el arte. El listón está tan alto que parece inalcanzable.

HISTORIA DE UN FRACASO. HISTORIA DE UN ÉXITO

Eran otros tiempos y aquel proyecto en el que se embarcó el familiar del genio fracasó. España padecía de mediocridad para acoger un modelo de negocio que resultaba ser la piedra Rosetta: algo extraordinario pero imposible de descifrar. Supongo que no sería el único en chocar contra el muro de la Administración y otros actores claves para su financiación.

Años más tarde, el milagro ocurrió. Creo que, junto con la conquista de América, éste ha sido nuestro mayor logro. Un español fue capaz de conquistar, no sólo un continente, sino el mundo entero. Una vez más – aunque siglos después – todo hace pensar que el reino de España le prestó su apoyo. La democratización de la moda era un hecho.

Curiosamente, nos encontramos en un periodo crítico ante este fenómeno tan revolucionario. En estos momentos una fracción cada vez más ruidosa de la industria está muy intersada en desmarcarse del fast fashion como signo de distinción. Quieren ser tenidos en cuenta como defensores de lo contrario: la slow fashion. Sus argumentos son muy razonables pero no nuevos, salvo por algún que otro matiz muy centrado en la composición de los tejidos. Es muy loable.

Cuando escucho las directrices que defienden, encuentro sus raices en las convicciones del genio de Guetaria. Prendas pensadas, artesanales, auténticas, de producción limitada, enraizadas en su entorno, respetuosas con él, atemporales, caras… O sea, volver. Es decir, recuperar. Y en el horizonte vislumbro una gran paradoja: ¿si Cristobal Balenciaga tuvo que rendirse ante la fuerza del tsunami Prêt-á-porter, van a ser sus mismos principios los que venzan al fenómeno democratizador de la moda? . Asistimos a un crucial desafío.

EL MERCADO DE ABASTOS

La sensación de solemnidad que envuelve todo lo relacionado con Cristobal Balenciaga (únicamente los genios son capaces de provocarla) se esfumó al llegar a Madrid. Durante las pasadas semanas, la ciudad no nos ha dado tregua. A la MBFW le han seguido una serie de acontecimientos feriales donde hemos podido conocer de primera mano la oferta y la demanda puntual. Me recuerdan a las grandes plazas públicas renacentistas pero con nombres e infraestructuras menos terruñas: MOMAD, ETMAD, INTERGIFT… Son absolutamente necesarias pero también tremendamente desconcertantes.

Nos preguntamos qué opinión le merecerían al maestro estos espacios. Él que era amante del silencencio, la discrección, el trato personal. Cómo encajaría en su universo semántico la palabra retail, que ha sustituído a otra mucho más profunda como es moda. Y sin embargo, son los signos de los tiempos.

DATOS PREOCUPANTES

Con caracter preocupante, cada vez vendemos menos. Según ACOTEX, 2018 cerró con unas pérdidas del 2,2% respecto al año anterior. Y 2019 ha empezado mal: -1,9%. Obviamente, algo pasa. ¿Un cambio sociológico?

Firmas como Pepita t operan en un enmarañado escenario en el que prima la estrategia de marketing. Entramos en esquizofrenia con el número de seguidores. ¡Gastamos tantas energias diarias en las redes sociales!. Por imitación vendemos. Por imitación compramos.

Ser auténtica requiere tenacidad y mucho presupuesto para encontrar una clienta que sepa apreciar, antes que cualquier otro aspecto, el respeto que sentimos por su inversión. Nuestro deseo es ayudarle a mostrar lo genuino que hay en ella, con una imagen extraordinaria. Conseguir distinción , ayudarle a ser fabulosa con prendas que haga suyas y perduren en el tiempo sin complejos. Porque lo importante no está en la marca, está en ellas.

VOLVEREMOS A GUETARIA

Por eso siempre volvemos a Guetaria donde reina el silencio, el rosa intenso, y los verdes ceniza tan magistralmente impresos en las deliciosas creaciones de alta costura de Cristobal Balenciaga. Han quedado protegidas su tenacidad e integridad en ese maravilloso museo, protegido de un exterior empeñado en llamar la atención.

Reconforta tener en cuenta que una vez, un español, le dijo al mundo que lo importante para una mujer no era ser perfecta ni bella para llevar sus vestidos. El vestido lo haría por ella.

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