Balthus, lo último en moda infantil

Sin duda, impacta. Por eso, vaya por delante una recomendación: dejaos los prejuicios en casa y salid de ella bien guapas para saborear buen arte y un extraordinario catálogo de moda infantil. El valiente Museo Nacional Thyssen-Bornemisza lo merece. Desde el día 19 hasta el 26 de mayo acoge un total de 47 obras del pintor Blathasar Klossowiski de Rola, conocido como Balthus, en colaboración con la Fondation Beyeler de Basilea.

A través de sus «lolitas»  podréis observar cómo la moda infantil y juvenil de entreguerras no ha evolucionado demasiado. Su musa y una de sus obsesiones, Thérèse, ofrece un muestrario de prendas y estilismos que así lo corroboran. Un testimonio que deja con la boca casi abierta y la sonrisa en los labios por la elegancia y contemporaneidad que contienen.

Un outfit de más de 300 euros

Era una niña de once años parisina (¡cómo no!), vecina del pintor. En Thérèse soñando (1938) está deliciosamente vestida con una camisa blanca de algodón de manga corta, combinada con una rasada y simple faldita roja que consigue volumen garacias a la inmaculada enagua. Llama la atención cómo el pintor no descuida en toda su obra el complemento propio de la niñez y la preadolescencia: los calcetines (en este caso grises). Fijaos en sus zapatos, son exquisitos y actuales. Personalmente, me encantaría que formaran parte de mi repertorio.

Este tipo de outfit sigue recreándose en centenares de catálogos de moda infantil y juvenil de las mejores firmas. En estos momentos, calculo que por menos de 300 euros ninguna familia consigue vestir así de estilosa a su hija, pese a que Thérèse lo era de un camarero. Y es que por eso París es la guinda del pastel: el buen gusto se contagia y no hay vacuna que pueda desmocratizarlo.

Ese mismo año, el ambiguo Balthus -experto en crear tensión entre inocencia y erotismo – volvió a retratar a su inocente vecina. Si te detienes a observar Thérèse, a las amantes de la moda nos asalta el impulso de hacernos con esa maravilosa blazer roja, de solapas perfectas y bien entallada a la cintura. Parece confeccionada en satén de seda. Cubre un maravilloso vestido evasé grisaceo de  -a mi modo de ver- terciopelo. Con solo dos prendas, la magia del encanto en el vestir está conseguida. ¿Precio actual de este estilismo?: estimo que ronda los 400 euros.

La infalible melenita

Esta inocente criatura va peinada con la infalible melenita. Ese corte de pelo que recorre el siglo XX y lo que llevamos del XXI sin pasar de moda. De 2 años en adelante, continúa aportando un toque pulcro, armónico y , por lo tanto, elegante. Es sencillo y sofisticado a la vez.  No exige que sea liso o rizado el cabello, tampoco moreno o claro. Lo que se dice una apuesta segura. Además, quita años a las que ya no somos tan niñas.

Thèrése está preciosa tocada con una simple horquilla que sujeta, a un lado, un mechón de pelo castaño. Deja su sereno rostro bien visible. No hay nada vulgar en ella. Aprovecho para meterme donde no me llaman y recomendar a todas las madres que no experimenten con sus hijas. Los cortes de pelo infantiles deben ser sencillos (casi sobrios), apostando por la naturalidad en un periodo en el que no hay nada que teñir, disimular, enfatizar… No destruyamos la plenitud. Todo a su tiempo.

¿Capas?: NO; ¿camomila?: NO; ¿mechones atrevidos de colores?: NO; ¿mucho más corto por detrás que por delante?: NO; ¿largo hasta los pies?: NO; ¿desfilados imposibles?: por favor, NO. Repito, todo a su tiempo si no queréis véroslas conmigo. Si dudáis ante la persistencia de vuestras hijas, temerosas de coartarles la voluntad y capacidad de decisión, explicadles que se trata de un valor inhalienable o algo así. Años más tarde, cuando vean las fotos de su niñez, os lo agradecerán.

La vida sigue igual: uniformes escolares

Nuestra protagonista – fallecida a los 25 años – aparece en otro lienzo estudiando (Los hermanos Blanchard, 1937). Su postura rígida y algo extraña se olvida cuando reparas en su conjunto: falda tableada con cuadros escoceses verdes oscuros y blancos; chaleco de punto en tono verde insípido, con una cenefa en la parte inferior, y una camisa a rayas negras sobre fondo berenjena. Recuerda a los uniformes escolares.

Suelo fijarme mucho en ellos. Al ir todas igualmente ataviadas, lo interesante es vislumbrar quién le da importancia a su imagen y quiénes en este sentido andan muy despistadas desde edades muy tempranas. Entre tanta uniformidad hay quien destaca porque tiene esequéséyo innato. Como nuestras #pepitasgirls. Impecables desde la infancia, se toman su tiempo para elegir cuidadosamente el coletero, los pendientes, la mochila, el estuche.. No dejan nada al azar.

Bien es cierto que los creativos tendrían que replantearse nuevos modelos de uniformes. Llevamos más de cien años sin innovar, pero no quiero detenerme en ello. Nuestra Thérèse estaba preciosa haciendo los deberes y eso es lo que conviene resaltar.

Sus Ángeles

No dejéis de visitar la exposición. Desde Pepita t siempre os animamos a incorporar a vuestro tiempo libre los acontecimientos culturales y artísticos relevantes. Balthus está considerado como uno de los grandes maestros del arte del siglo XX. Su obra es admirada y rechazada (no sé si a partes iguales) por su temática y lenguaje plástico singular, entre otros muchos aspectos.

Su obra produce, antes que nada, desconcierto. Personalmente me agarro, para apaciguar mis sentimientos, a sus propios comentarios acerca de las niñas: «son las únicas criaturas que todavía pueden pasar por pequeños seres puros y sin edad. Las jóvenes adolescentes nunca me interesaron más allá de esta idea». Para este controvertido artista lo morboso se encontraba en «otro lado». Las  niñas eran «sencillamente ángeles».

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